Hotel de Hielo. (parte I)
Transcurría el mes de abril del año 2006, en una tarde de ocio y de vicio internáutico en la casa de estudiantes “Dunsmuir International Village” en Vancouver, Canada; yo miraba el monitor de mi ordenador y buscaba en las páginas locales las atracciones y los lugares de interés de la zona. Había transcurrido ya casi un año desde mi arribo a tierras canadienses y aún me faltaba mucho por conocer, mi alma no se encontraba satisfecha con mi estancia en la hermosa ciudad de Vancouver pero me quedaban tan solo veinte días de estancia por ahí, pues mi permiso como residente temporal estaba apunto de vencer.
Tenía que encontrar un lugar excelente a visitar para cerrar con broche de oro mi visita a esta gran nación. Buscaba con urgencia opciones en el ordenador, ya no quedaba mucho tiempo.
“Wistler, las Montañas Rocallosas, viaje en tren por Estados Unidos (de Vancouver a Tijuana), viaje en tren por Canadá de costa a costa....”
Por supuesto que todas aquellas opciones me atraían sobremanera y deseaba tener el tiempo y ademas el dinero para realizar cada uno de esos viajes, sin embargo debía escoger sólo una de las opciones, así que comencé a pedir la opinión de algunos amigos que se encontraban en el lugar; algunos de ellos entusiasmados, decidieron unirse al grupo y planear el viaje con nosotros. Debíamos actuar rápido y tomar una decision; la cosa se complicaba porque siendo mas personas en el grupo dispuestos a viajar, debíamos considerar los diferentes tiempos y economías, y encontrar algo que se adaptara a todos.
Todos juntos decidimos que sería maravilloso cruzar Canadá de costa a costa, así que comenzamos a consultar precios, horarios y todo lo necesario para el viaje.
Así, una de esas tardes, mientras cenaba en la cocina de la casa de estudiantes, escuché a un chico de Ucrania platicar de sus viajes por Europa y entonces dijo algo que llamó por completo mi atención... si, algo acerca de un “Hotel de Hielo”!!!
Dejé de comer y mis orejitas se extendieron para poder escuchar los detalles del lugar a que el chico se refería.
-Yep, It´s an Ice Hotel in Finland, It was a big Castle..... bla bla bla.
Cuando terminaron de platicar, fui corriendo al ordenador, tenía que obtener más información acerca de ese fantástico lugar. Deseaba olvidarme del viaje en Canada y guardar ese dinero para volar a Finlandia y encontrar el multinombrado Hotel de Hielo.
Siendo yo originaria de un país en donde en realidad no hay nieve ni cosas muy frías, en mi mente no había una idea específica sobre un lugar de ese tipo.
Me preguntaba como podría ser un hotel de hielo, es decir; bloques de hielo puestos uno sobre otro, un castillo de nieve como los castillos de arena, algo así como un iglú pero en grandote...... nooooo!!!! esto debe ser una broma!!!, de seguro es un truco para atraer turistas!!!! han de poner espejos!!! -pensaba yo- .... mmmm.
Entonces llamé a mis amigas y corrimos al ordenador. Era mejor revisar antes de hacernos cuadros la cabeza con ideas sin sentido.
De inmediato encontramos respuestas y fotografías, no podíamos dar crédito a lo que estabamos descubriendo, y lo mejor, encontramos que ese famoso Hotel de Hielo no solo existía en Finlandia sino también... en Canadá!!! Fantástico! Y del otro lado del país, es decir, en la costa este, en la provincia de Quebec, así que podíamos ajustar a nuestros planes y tendríamos la posibilidad de visitar ese maravilloso lugar.
Todos entusiasmados nos dimos a la tarea de buscar la informacion necesaria para ese viaje que ahora se había convertido en un sueño.
“Cruzar Canadá en tren de oeste a este y llegar hasta el Hotel de Hielo.”
Desafortunadamente para nosotros, había transcurrido ya demasiado tiempo desde que comenzamos a organizar el viaje y los planes y la situación económica de los que integrabamos el grupo se habían modificado. Había quien deseaba viajar a Europa después de visitar el Hotel y quien no deseaba regresar solo al terminar el recorrido. Por nuestra parte, teníamos únicamente quince días mas de estancia en Canada y nuestro presupuesto estaba bastante apretado, pues nisiquiera sabíamos que rumbo tomaría nuestra vida al terminar nuestro itinerario.
Decidimos tomar la opción más fácil y económica: “Cruzar Estados Unidos en tren, de Vancouver a Tijuana y la república Mexicana en camión de Tijuana a la Ciudad de México.” Por supuesto, haciendo paradas técnicas para conocer diversos lugares; es decir, irnos puebleando por un mes; idea que tampoco sonaba nada mal y que decidimos tomar con mucha alegría aceptando nuestras circunstancias presentes, pero sin olvidarnos de aquel viaje a lo largo de Canada, que a ese momento, ya era un sueño, un deseo que llevaríamos en nuestros corazones hasta verlo realizado.
mayo 10, 2008
Hotel de Hielo (Parte 1)
producciones: Pupusa a las 9:09:00 a. m.
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