Hotel de Hielo. (Parte II)
El viaje por los Yunaited fue fantástico, tuvimos la oportunidad de conocer muchos lugares de la zona oeste de la tierra del Tío Sam. Durmiendo algunas veces en el tren y otras en hostales o en hoteles económicos, comiendo atún, hot dogs y lo que nos permitiera reducir costos para aumentar nuestros días de paseo. Buscando tiendas de a dolar para hacer nuestras compras e invirtiendo algunos dolarucos (no más de 50 ja!) en las Vegas con el deseo de obtener algún premio mayor como para continuar viajando por todo el mundo.
Por alguna razón ese premio aún no llega; Dios es tan lindo que sabe que si ahora mis amigos, familia, vecinos, compas, etc.. no me ven ni el polvo pues con ese dinerillo meeeenoooss!!! jajajajajaja pero bueno, nosotros seguimos en espera de ese momento.
En fin, todo este tiempo hemos tenido en nuestra mente aquel sueño que dejamos pendiente y siempre nos prometimos volver a Canada para realizarlo.
Pasado un año de haber dejado el pais de los Totems volvimos a intentar cumplir nuestro sueño pero las autoridades de migración Canadiense, bien lindos, nos hicieron cambiar nuestros planes y volar a Europa, cosa que tampoco estuvo nada mal, pero la idea de “cruzar Canada en tren y visitar el Hotel de Hielo” era cada día un deseo mas fuerte y quizá ahora hasta un capricho.
Noviembre de 2008, dos años mas tarde, tuvimos la oportunidad de volar a Montreal, de ser aceptados por las autoridades migratorias y de gozar además de seis meses de permiso para permanecer dentro del pais. Mi primer invierno en un lugar en donde las calles se cubren de nieve, el cielo es totalmente blanco y las plantas y los árboles se van a dormir. No tengo palabras para describir lo que mis sentidos estaban experimentando, sin embargo Montreal, es tema de otro relato.
En febrero de ese mismo año, esperabamos tan solo la llegada de Oli a Montreal.
Oly es una de las chicas con quien dos años atrás planeabamos nuestro viaje soñado. En cuanto ella llegó nos organizamos para rentar un auto e irnos de fin de semana al festival de Quebec, sabiendo que en nuestro camino nos encontraríamos con el tan anhelado “Hotel de Hielo”.
El dia era soleado y en la compañía que nos rentó el auto nos habían advertido que tuvieramos cuidado con el pavimento, pues como había estado nevando los días anteriores y ahora la temperatura era muy baja, era muy fácil que en el asfalto hubiera zonas demasiado deslizantes, así que manejamos totalmente despacio y con mucha precaución rumbo a la Ciudad de Quebec.
Al fin encontramos la desviación hacia tan esperado destino. Yo imaginaba que ese lugar sería totalmente en las montañas, alejado de toda civilización, así que me decepcionó un poco descubrir que era como en una villa con unas cuantas casas, pero ahí estábamos, al fin después de dos años.
Al bajar del auto y acercarnos un poco mas, nuestros sentidos se congelaron, claro! Estábamos a menos 20 grados centígrados (temperatura que nunca en mi vida había experimentado) y el panorama era espectacular.
Un pequeño castillo fabricado con ladrillos de hielo (que hasta la fecha desconosco como hacen para conservarlos sin derretirse), la puerta de madera digna de un castillo y en el hall (recibidor), candelabros de hielo, sillas y sillones del mismo material, cubiertos de pieles de animales para poder permanecer sentados, al menos mientras te toman la foto.
La siguiente puerta corresponde al bar, el que está diseñado con el mismo material, solo hielo! Ambientado con algunas luces de colores y no muy iluminado; los sillones protegidos con pieles (aunque a mi no se me antojaba sentarme, mas bien necesitaba moverme para sentir menos frío), y los vasos y velas, por supuesto en figuritas de hielo.
Ahí había dos puertas que nos dirigían a la capilla y a los dormitorios. Ya pueden imaginarse la capilla, toda transparente, las bancas, el altar, el lugar para el altísimo, las cruces, los cristos y sin faltar las pieles de animales; y los dormitorios eran temáticos, cada uno con diferente decoración y forma, adornados con diferentes tipos de esculturas y para no redundar, aclaro de una vez que todo era de cubos de hielo!!! si, como el cristal; maravilloso, aunque el canijo frío, en momentos me hacía desear salir de ahí de inmediato.
Continuamos nuestro recorrido por todo el hotel hasta encontrar el spa, situado en un área abierta al centro de las habitaciones. Cuatro jacuzzis y un Sauna, -maravilloso pero.... hey hello!, quien va querer meterse ahi con ese canijo frio y en el caso de que alguien quiera entrar, despues ni como animarte a salir, pues para llegar a los vestidores necesitas por lo menos correrle como treinta pasitos!!
En fin, todo el hotel estuvo de diez, y mi zona favorita fue el patio trasero. Les prometo que no hacía mas frio que adentro, al contrario, estaba un poco menos helado y parandote cerca de unos fogones que habían instalado, la sensación era diferente. Había ademas tres iglues y como era la primera vez que yo veía algo así, me entretenia como duende entrando y saliendo de cada uno de ellos e imaginando cómo la gente, en un lugar del mundo, puede vivir bajo esas condiciones, y como sesentirían si un día amanecieran en Acapulco o en Cancún o en cualquier playa del Caribe, Ja! ...se derritirían así como yo me estaba congelando!
Con todo y el frío pasamos todo el día allí, oscurecía y era tiempo de irnos al desfile del aniversario de Quebec, estabamos felices de haber visitado ese lugar y felices también de no haber pagado una estancia en un lugar tan caro y frío en donde probablemente ni hubiéramos podido dormir y hubiésemos tenido que dejar a las ocho de la mañana del día siguiente porque lo dejan libre para ser visitado por los turistas.
Era momento de continuar nuestro recorrido y el plan establecido para esta jornada, y es así como ahora les escribo desde el Canadiense, nombre atribuido al tren que cruza los bosques de este hermoso país de costa a costa, disfrutando de la naturaleza, mejorando nuestro idioma y llevando en nuestros corazones el deseo de visitar algún día el Hotel de Hielo en Finlandia, pues escuchamos que es mas grande, diferente y estilo medieval.
Hay tanto por hacer en esta vida, tanto por conocer en este mundo y pues, se vale soñar y tener calma, que al cabo de unos años, y trabajando para ello, los sueños pueden volverse realidad.
Atrevete a soñar que nada te cuesta y quizá algún día tu deseos te serán concedidos.
LO QUE TU CREES, TU MENTE CREA!
mayo 11, 2008
Hotel de Hielo (Parte 2)
producciones: Pupusa a las 9:11:00 a. m.mayo 10, 2008
Hotel de Hielo (Parte 1)
producciones: Pupusa a las 9:09:00 a. m.Hotel de Hielo. (parte I)
Transcurría el mes de abril del año 2006, en una tarde de ocio y de vicio internáutico en la casa de estudiantes “Dunsmuir International Village” en Vancouver, Canada; yo miraba el monitor de mi ordenador y buscaba en las páginas locales las atracciones y los lugares de interés de la zona. Había transcurrido ya casi un año desde mi arribo a tierras canadienses y aún me faltaba mucho por conocer, mi alma no se encontraba satisfecha con mi estancia en la hermosa ciudad de Vancouver pero me quedaban tan solo veinte días de estancia por ahí, pues mi permiso como residente temporal estaba apunto de vencer.
Tenía que encontrar un lugar excelente a visitar para cerrar con broche de oro mi visita a esta gran nación. Buscaba con urgencia opciones en el ordenador, ya no quedaba mucho tiempo.
“Wistler, las Montañas Rocallosas, viaje en tren por Estados Unidos (de Vancouver a Tijuana), viaje en tren por Canadá de costa a costa....”
Por supuesto que todas aquellas opciones me atraían sobremanera y deseaba tener el tiempo y ademas el dinero para realizar cada uno de esos viajes, sin embargo debía escoger sólo una de las opciones, así que comencé a pedir la opinión de algunos amigos que se encontraban en el lugar; algunos de ellos entusiasmados, decidieron unirse al grupo y planear el viaje con nosotros. Debíamos actuar rápido y tomar una decision; la cosa se complicaba porque siendo mas personas en el grupo dispuestos a viajar, debíamos considerar los diferentes tiempos y economías, y encontrar algo que se adaptara a todos.
Todos juntos decidimos que sería maravilloso cruzar Canadá de costa a costa, así que comenzamos a consultar precios, horarios y todo lo necesario para el viaje.
Así, una de esas tardes, mientras cenaba en la cocina de la casa de estudiantes, escuché a un chico de Ucrania platicar de sus viajes por Europa y entonces dijo algo que llamó por completo mi atención... si, algo acerca de un “Hotel de Hielo”!!!
Dejé de comer y mis orejitas se extendieron para poder escuchar los detalles del lugar a que el chico se refería.
-Yep, It´s an Ice Hotel in Finland, It was a big Castle..... bla bla bla.
Cuando terminaron de platicar, fui corriendo al ordenador, tenía que obtener más información acerca de ese fantástico lugar. Deseaba olvidarme del viaje en Canada y guardar ese dinero para volar a Finlandia y encontrar el multinombrado Hotel de Hielo.
Siendo yo originaria de un país en donde en realidad no hay nieve ni cosas muy frías, en mi mente no había una idea específica sobre un lugar de ese tipo.
Me preguntaba como podría ser un hotel de hielo, es decir; bloques de hielo puestos uno sobre otro, un castillo de nieve como los castillos de arena, algo así como un iglú pero en grandote...... nooooo!!!! esto debe ser una broma!!!, de seguro es un truco para atraer turistas!!!! han de poner espejos!!! -pensaba yo- .... mmmm.
Entonces llamé a mis amigas y corrimos al ordenador. Era mejor revisar antes de hacernos cuadros la cabeza con ideas sin sentido.
De inmediato encontramos respuestas y fotografías, no podíamos dar crédito a lo que estabamos descubriendo, y lo mejor, encontramos que ese famoso Hotel de Hielo no solo existía en Finlandia sino también... en Canadá!!! Fantástico! Y del otro lado del país, es decir, en la costa este, en la provincia de Quebec, así que podíamos ajustar a nuestros planes y tendríamos la posibilidad de visitar ese maravilloso lugar.
Todos entusiasmados nos dimos a la tarea de buscar la informacion necesaria para ese viaje que ahora se había convertido en un sueño.
“Cruzar Canadá en tren de oeste a este y llegar hasta el Hotel de Hielo.”
Desafortunadamente para nosotros, había transcurrido ya demasiado tiempo desde que comenzamos a organizar el viaje y los planes y la situación económica de los que integrabamos el grupo se habían modificado. Había quien deseaba viajar a Europa después de visitar el Hotel y quien no deseaba regresar solo al terminar el recorrido. Por nuestra parte, teníamos únicamente quince días mas de estancia en Canada y nuestro presupuesto estaba bastante apretado, pues nisiquiera sabíamos que rumbo tomaría nuestra vida al terminar nuestro itinerario.
Decidimos tomar la opción más fácil y económica: “Cruzar Estados Unidos en tren, de Vancouver a Tijuana y la república Mexicana en camión de Tijuana a la Ciudad de México.” Por supuesto, haciendo paradas técnicas para conocer diversos lugares; es decir, irnos puebleando por un mes; idea que tampoco sonaba nada mal y que decidimos tomar con mucha alegría aceptando nuestras circunstancias presentes, pero sin olvidarnos de aquel viaje a lo largo de Canada, que a ese momento, ya era un sueño, un deseo que llevaríamos en nuestros corazones hasta verlo realizado.


