Cuando te encuentras fuera de casa, lejos de la tierra que te vio nacer, separado de los seres que más amas y que siempre te han brindado proteccion, necesitas portarte valiente y hacerte el proposito de no llorar o de no permitirte deprimirte cada vez que añoras algo de aquéllo que siempre ha sido parte de tu vida; cada vez que tienes gripe y necesitas quien te prepare un caldito de pollo, cada vez que estás aburrido y requieres que alguien platique contigo, cada vez que conoces algo maravilloso y desearias que aquellos que amas estuvieran a tu lado para compartirlo , cada vez que tus roomates no paran de discutir y recuerdas los buenos momentos que puedes pasar con tu familoa o con un buen amigo...
Entonces en verdad deseas llorar, pero llorar y gritar al cielo por aquellos amigos, por aquellas compañías, por aquéllos que en un momento determinado, hicieron tu dia agradable; y deseas gritarle a tu Dios y preguntar en donde se encuentran ahora?
Tu los abandonaste o ellos te han abandonado? Eres tu quien se ha ido de casa? O, son acaso ellos los que no te han seguido?, o es simplemente parte del destino que algunas veces juega bromas y marca caminos separados, o quiza es tiempo de comprender que se trata de abrir las puertas a la llegada de nuevas amistades.
No importan las razones, no importan las respuestas, y se vale llorar, pero por ningun motivo deprimirse, pues a fin de cuentas si uno anda lejos es por decision propia y no como en el caso de algunas personas que nacieron en paises que hoy se encuentran en guerra o bañados de violencia y peligros, y han tenido que huir para poder proteger sus vidas, y que en muchos de los casos han tenido que desprenderse bruscamente y olvidarse de sus familias y de aquéllos con los que compartieron su infancia, para llegar a un pais en donde fueron adoptados para protegerlos pero que nada tiene que ver con su cultura, con sus creencias y hasta con el clima que siempre los habia cobijado; porque aun asi, mas que justificable el motivo para deprimirse, sería valorable la voluntad de continuar adelante en busca de una mejor situacion económica, social y de todos los tipos.
En fin, no es de ellos de quien ahora les vengo a hablar, sino de los momentos en que yo, desde estas tierras lejanas, he extrañado la sonrisa de quienes solian estar cerca de mi, he añorado el abrazo de mi madre, el calor de mi hogar y de mi gente, las bromas de mis amigos, la cara de fastidio de mis companieros de trabajo, (bueno, eso no mucho), las fiestas familiares, la navidad y hasta a aquéllos que de alguna manera se salieron del vagón de mis amigos y que muy probablemente nunca volveran a abordar.
Pensando en todos esos gratos momentos que junto a toda esa gente que por fortuna ha caminado conmigo, recordé la cancion que Martin Valverde canta en honor a la amistad; entonces la canté con toda devocion, con todo sentimiento, recordando a muchos de ellos.
...y lloré, pero no lloré de trsisteza, lloré de emocion y de gratitud por la cantidad de ángeles que Dios ha puesto siempre en mi camino para alegrar mi existencia.
Hoy a través de este canto, quiero, al igual que Martin, agradecer y cantar a la amistad, a los viejos, a los nuevos y a los futuros amigos, porque no importa quienes sean, ni que es lo que hagan, pero gracias a ellos es que no nos sentimos solos, gracias a ellos es que podemos disfrutar de la vida y tambien gracias a ellos es que perdemos el tiempo y dejamos de escribir lo que pensamos...
Gracias amigos por compartir conmigo...
Espero que estos gratos momentos continuen por muy largo tiempo....
Ahi les dejo la letra de la cancion y si pueden se bajan la musica... esta muy buena.
Los viejos amigos... (Martin Valverde)
Quiero evocar hoy en un canto
quiero entonar mi canción
para aquellos que una vez
junto a mi caminaron
Hoy canto a su amistad
las luchas que juntos peleamos
momentos de gozo y dolor
que viven en el corazón
LOS VIEJOS AMIGOS NO QUEDAN ATRAS
SIGUEN VIVIENDO HOY AUN
ELLOS SABEN QUE TIENEN GUARDADO UN LUGAR
MUY DENTRO DE MI CORAZON
LOS VIEJOS AMIGOS SON ROSTROS DE AYER
QUE LLEVAN LA MENTE A VOLAR
Y NOS TRAEN RECUERDOS QUE HACEN PENSAR
QUE HA VALIDO LA PENA EL AMAR
Hay parte de mi que no morirá
esta sentenciada a vivir
es la parte que se dio
es la parte que a otros amó
¡Cuánto nos cuesta entender
el valor de las cosas que amamos!
amemos, no vaya a ser
amemos antes de perder
LOS VIEJOS AMIGOS NO QUEDAN...
Y tú, gran amigo, el más viejo y más fiel
de ti yo aprendí la amistad
y lo canto, y lo grito, que se sepa bien
¡mi Dios es mi amigo más fiel!
febrero 08, 2008
Algo para mis amigos.
producciones: Pupusa a las 9:27:00 a. m.febrero 07, 2008
Un día típico en Montreal
producciones: Pupusa a las 9:18:00 p. m.Hoy me levanté un poco menos cansada de lo normal, parece que comienzo a acostumbrarme a este ritmo.
Es apenas medio dia y ya desayuné, preparé la comida y tengo listo el lunch; ya también barrí y limpié la casa, claro, como mi roomate estaba ocupando la computadora yo no perdí el tiempo. Ahora apenas tengo un poco para escribir a mis lectores antes de prepararme para salir nuevamente a perseguir la chuleta.
Me pondré mi chamarra, mi gorro, mis orejeras y mis guantes y saldré a la calle, caminaré en la nieve que al parecer hoy es resbalosa, así que lo haré despacio, me tomaré mi tiempo y me regalaré algunos minutos para caminar por los centros comerciales antes de comenzar mis labores.
Quizá me comeré un chocolate, sí, porque aunque no soy muy afecta a todo ese tipo de golosinas, con el frío se antoja, no se si en verdad proporciona calorías y aumenta la temperatura corporal, pero se me antoja un chocolate, en especial un Kit Kat.
Lo compartiré con Potter mientras miramos a los chicos patinar en el hielo y divertirse mientras nosotros tan sólo nos relajamos para comenzar nuestra jornada de ocho horas.
Saldremos a la calle y esperaremos en la parada al autobús, mirando la nieve, o quizá sintiéndola caer sobre nuestras cabezas, previamente protegidas por nuestros gorrito, y recorrer todo nuestro cuerpo.
Tomaremos el autobús que nos llevará a nuestro centro laboral.
Encontraremos a nuestros compañeros y platicaremos acerca del clima o de cómo luce la nieve y caminaremos a la puerta de entrada de la fábrica.
Esperaremos a que alguien que tenga tarjeta electrónica (llave) nos abra la puerta y entraremos corriendo con la esperanza de encontrar un gancho para colgar nuestras chamarras y un lugar para dejar nuestras botas.
Haremos la fila para registrar nuestra entrada, sonreiremos con los supervisores y revisaremos quien llegó a trabajar y quien ya no, pensaremos en quienes ya han regresado a su país y en uno que otro recién llegado y esperaremos el momento de firmar en la lista con la esperanza de que no nos manden a casa porque el trabajo se ha terminado. (Para ese caso ya tenemos el plan B, que consiste en una lista de atracciones y lugares que deseamos conocer en esta ciudad).
Al fin nos hemos registrado y comienza la jornada. Me voy al lugar en donde nadamás hay que poner grapas, y ahí estoy, poniendo grapas a cada uno de los marcos, por una hora, dos... buscando a Potter de vez en cuando para decirle hola y con la esperanza de que no me cambien de área antes del lunch porqu eso implicaría comer más tarde.
Al fin han pasado dos horas y media y es la hora del lunch, todos corremos a ganar mesa, silla y horno de microondas disponible, nosotros preparamos nuestra salsa de jitomate y nuestras verduras guisadas con salsa de soya o alguna otra delicia asiática y las servimos con un poco de arroz, de ese que los filipinos ponen siempre de cortesía para los empleados.
Es un momento de disfrute, pero media hora transcurre muy rápido. Limpiamos nuestros trastes, buscamos plaza para nuestra mochila y regresamos a nuestros lugares. Continúo poniendo grapas y más grapas, ahora ya no me importa que me cambien de área, ahora lo deseo porque esto se torna aburrido.
Al fin el supervisor se ha parado frente a mí y me pide que vaya a apoyar a otra área, y ahora estoy pegando etiquetas en cajas de cartón.... una, dos, tres, cuatro....... ciento catorce, trescientas..... Las etiquetas comienzan a aburrirme y tan sólo han pasado dos horas mas después del lunch...
Por fortuna me vuelven a cambiar de área y ahora estoy corrigiendo errores con marcador, tengo el marca textos en mis manos y me entretengo un rato, pero muy pronto llega el momento del segundo descanso.
Voy y me siento, respiro y agarro fuerzas para las últimas dos horas y media de jornada mientras otros platican, toman agua o se fuman un cigarrito.
Yo me siento contenta, porque eso de las manualidades es un trabajo muy relajado y aunque es mentalmente cansada la monotonía y pueden sentirse las punzadas de los pies, es definitivamente mejor que limpiar casas y aunque no puedo decir que es mejor que el trabajo de escritorio, es lo que hay por el momento y por lo que he escuchado hay cosas peores.
Bueno, en realidad esto está muy bien, además de ser una nueva experiencia el convivir laboralmente con filipinos, Indues, Europeos, Latinoamericanos y una bola de paisas!!!
Suena la chicharra y es tiempo de volver al trabajo.... las últimas dos horas!
Y ahora me mandan con la maestra de decoración (así le llamo a una señora que lleva su delantal y todo lo quiere perfecto), no me molesta trabajar con ella, no me cae mal, pero como me enfada con preguntas que no vienen al caso o con comentarios perfeccionistas.
Pero si el cuadro está bieeen echooo!!!
Ahora me toca limpiar cuadros... eso sí que no me gusta, espero no tener que hacerlo por largo tiempo porque se hace con tiner y me marea, me reseca la garganta, ya no es como cuando hacía serigrafía y me pasaba las noches imprimiendo y trabajando con solventes, ahora sí me enfada, pero busco la manera de cambiarme yo solita de área y encuentro a quien ayudar... ahora pongo resistol en unos marcos con un rodillo.... uno, dos, tres, cuatro..... mil....
Qué maravilla que haya tántas cosas diferentes que hacer en la clase de manualidades, y qué maravilla cuando me ponen a barrer, no porque me guste barrer sino porque eso significa que ya casi nos vamos.
Mis músculos se relajan y barro con gusto, ahora ya todos platicamos, sonreímos y estamos felices porque hemos concluido una jornada más y nuestro cochinito ha engordado un poco.
La única interrogante en ese momento es.... cómo estará el clima afuera... Estará frío?... Estará nevando? Lloviendo? Habrá tormenta o será como anoche que lucía maravilloso, todo cubierto de nieve, brillante y con las luces amarillas parecía que estaba por amanecer y además el clima era cálido! Es decir, cálido comparado con como pudiera ser el invierno en esta parte de Canadá.
Suena la chicharra, corremos a encontrar nuestras mochilas, nuestras botas, el abrigo!, los guantes!, el gorrito!, las orejeraaas! y salimos corriendo a alcanzar el camión, pues si a esta hora lo perdemos, eso implicaría esperar por el siguiente como una hora...
Y ahí vamos corriendo, como obreros, jajaja porque eso es lo que somos. Y lo disfrutamos y yo brinco y pateo la nieve y me gusta cuando se siente como polvo de un pastel y se me antoja un pastelito con un cafecito que tomaré al llegar a casa. Por lo pronto hay que atrapar al camión!
Y ahí vamos, todos lo alcanzamos y vamos como borregos.... como ochenta arriba de un camión, pero aunque estamos super cansados, el latino power recupera su ritmo.... y se oye el bullicio, y algunos gritan cuando el chofer da la vuelta bruscamente y otros gritan "que se caaalleen!!!" y otros más "que se mueeevaaan!!!" y otros gritan "vaaamonooosss!!!" y unos hablan en francés y otros en filipino y otros en inglés, pero los que mas se escuchan son los que hablan español.
Y Potter nomás me mira, con sus ojos de cansancio y sonríe porque no comprende cómo los latinos podemos seguir hable y hable y grite y grite después de una jornada de trabajo, y yo sonrío porque esa es mi gente, esa es mi raza... ese es el poder latino, la chilanga banda, los regios, los tapatíos... todos!!! Con mucha energía porque estamos vivos, porque seamos lo que seamos, damos vida a muchas otras culturas y es fantástico como la gente de otros paises, también nos disfruta.
Pero al fin bajamos del camión y ahora hay que correr para atrapar al metro, es casi la hora en que pasa el último camión de camino a casa y si perdemos este metro, a aquél ya no lo alcanzaríamos...
Al fin llegamos a nuestra última parada... ya sólo nos falta caminar dos cuadras y estaremos a salvo en nuestra morada, en nuestra cueva... por lo pronto continuamos disfrutando de la nieve y jugamos con bolas... esas duelen!!! Pero que rico es jugar un poquito antes de llegar a casa.
Al fin, hogar dulce hogar!
Un cafecito, una avena, unas chelas y todos listos para ir a dormir porque mañana nos espera otra de estas jornadas y así será hasta el fin de semana o hasta que decidamos cambiar de actividades!
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